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La importancia del pensamiento creativo por Joseph Gelman

Publicado el 7 febrero, 2013 por admin - No hay comentarios
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Pensamiento Creativo

Muchos crecimos profesionalmente en la escuela del pensamiento analítico en la cual la inspiración era irrelevante. El valor se generaba construyendo una base factual muy sólida que permitiese aproximarse a los problemas de la forma más objetivamente posible.

Sorprendentemente, esta capacidad de análisis sistemático era muy apreciada en el entorno empresarial.

Pero la realidad ha cambiado. Hoy en día, desarrollar, analizar e interpretar datos para generar recomendaciones estratégicas es fácil de hacer, casi un commodity. Cualquier empresa puede afrontar estos procesos analíticos con bastante éxito; el problema es que sus competidores también pueden hacer los mismos análisis, por lo que esto deja de ser una ventaja competitiva.

Lo realmente diferencial es complementar estos procesos analíticos con fuentes no tradicionales de inspiración, aplicando un proceso que estimule la creatividad y que genere ideas innovadoras y poderosas. Pero llegar a estas ideas no es tarea fácil.

Para muchas grandes empresas resulta muy difícil (si no imposible) pensar de forma creativa. Analizan y analizan datos y no saben qué hacer con los mismos, o desarrollan estudios muy potentes que proporcionan buenas directrices estratégicas, pero se topan con grandes dificultades a la hora de transformar estas estrategias en productos, servicios y experiencias de usuario realmente novedosas.

En base a nuestra experiencia trabajando en este tipo de problemas, hemos desarrollado el modelo de “5M”. En esencia, se busca lograr que las empresas generen la inspiración necesaria para desencadenar el pensamiento creativo y por ende desarrollar ideas diferenciales que realmente constituyan ventajas competitivas. Los componentes del modelo sobre los cuales tiene que trabajar la empresa son: estado de ánimo (mood), estado mental (mindset), mecanismos (mechanism), indicadores (measurement) y liderazgo (momentum).

 

MOOD (estado de ánimo): Se refiere a las actitudes, sentimientos y emociones que deben de estar presentes en una organización para desarrollar inspiración y creatividad. Uno de los aspectos más comunes para lograr el mood adecuado es desarrollar un entorno de trabajo que sea agradable e invite a la inspiración.

MINDSET (estado mental): Es la base intelectual y la capacidad propia de cada individuo para inspirarse y pensar de forma diferente. Los comportamientos básicos que llevan al estado mental apropiado para la creatividad son: cambiar la perspectiva establecida, tomar riesgos, encontrar nuevos intereses (incluso pasiones) y buscar la ambigüedad (ir en contra del pensamiento establecido).

MECHANISM (mecanismos): Son las herramientas y procesos concretos transformar la inspiración en ideas concretas. Estos incluyen desde sesiones de trabajo enfocadas concretamente en la generación de nuevas ideas hasta pequeñas dosis de inspiración que pueden ser aplicadas en el día a día.

MEASUREMENT (indicadores): Representan los aspectos cualitativos y cuantitativos que miden el éxito del pensamiento creativo. Éstos deben de ser una combinación de indicadores tanto del resultado como del proceso en sí mismo, logrando así que se potencie la búsqueda de inspiración en la organización.

MOMENTUM (liderazgo): Se refiere a la necesidad de mantener vivo el énfasis en el pensamiento creativo, avalado abiertamente por los líderes de la organización. Es tarea de los líderes de la organización que la innovación no sea un proyecto puntal sino más bien parte del ADN de la empresa.

 

Las “5M” de este modelo parecen bastante intuitivas (puede encontrar más información en el libro Look at More, de Andy Stefanovich). Por consiguiente, las empresas podrían actuar sobre estas palancas y lograr la inspiración que sus organizaciones necesitan para desencadenar el pensamiento creativo. Pero no logran hacerlo.

Una de las razones por la cual las empresas no logran desencadenar el pensamiento creativo es que parecen estar diseñadas para “asesinar” cualquier proceso incipiente de inspiración. He aquí algunos comportamientos comunes, en muchos casos aceptados como mejores prácticas empresariales, que representan enormes barreras a la creatividad:

Enfoque excesivo en resultados económicos. Enfocarse de forma desproporcionada en alcanzar cuotas de mercado, ingresos o beneficios mata el alma del negocio y evita que los miembros de la organización se inspiren. Los empleados son seres humanos, y si aquéllos que forma parte de su organización están motivados únicamente por el dinero, entonces probablemente usted tenga al personal menos adecuado para la creatividad.

Las empresas tienen que definir y comunicar a su personal un objetivo aspiracional más elevado; y este objetivo tiene que inspirarlos. Puede estar articulado en torno al impacto social del producto, el desarrollo de propiedad intelectual, el reto de construir algo nuevo, el reconocimiento por parte de los clientes, el deseo de “aplastar” a un competidor, etc. El reto reside en encontrar ese objetivo inspirador que se adapta a los objetivos y ambiciones de la organización.

 

Trabajo remoto. En el mundo de los negocios se habla mucho del balance entre la vida laboral y personal, y para lograrlo existe la tendencia de promover que los empleados puedan trabajar remotamente desde sus hogares. Pero la realidad es que el exceso de trabajo remoto representa una barrera para la interacción con otras personas, lo cual es clave para la creatividad. Además, trabajar desde el hogar irremediablemente redunda en trabajar de forma individual, lo cual hace más difícil compartir experiencias (tanto a nivel profesional como personal) que pueden ser útiles para desencadenar el proceso creativo. Haga que sus empleados dejen de trabajar desde puntos remotos y empújelos a que compartan y aprendan de sus colegas.

El mundo de lo políticamente correcto. Siempre existe esa política corporativa que no tiene ningún sentido. Por ejemplo, empleados de una empresa de seguros, quienes a pesar de sólo interactuar entre ellos (casi nunca ven a un cliente), deben de ir al trabajo de traje y corbata.

Este tipo de comportamiento políticamente correcto, que se convierte en cultura corporativa e indica cómo vestirse, cómo comportarse y qué decir, es un gran enemigo de la creatividad, ya que reduce la propensión de los miembros de la organización a tomar riesgos. Deje que sus empleados sean libres, deje que se vistan como más les apetezca cuando no vayan a ver a un cliente, deje que salgan fuera de sus oficinas a la hora de la comida, deje que hablen libremente. Déjeles hacer cualquier cosa que les inspire.

 

Rutina. Cuando se hace el mismo trabajo durante un largo período de tiempo, mantenerse inspirado requiere una cuota considerable de disciplina y curiosidad intelectual.

Para lograrlo, rompa la rutina mediante pequeños detalles: cambie su agenda, hable con los empleados de otros departamentos con los cuales nunca interactúa, vaya a conferencias, visite colegas que hacen su trabajo en otras industrias. Si usted es el jefe, asegúrese de que su empresa promueva este tipo de comportamientos y evite la práctica común de señalar a este tipo de actividades como pérdidas de tiempo.

Existen muchas maneras de destruir el pensamiento creativo. El reto es encontrar cuáles son los “destructores de la inspiración” en su organización para definir vías de erradicarlos o al menos disminuir su nivel de influencia. Esto es de vital importancia, ya que lograr desencadenar el pensamiento creativo es la mayor ventaja competitiva para cualquier empresa.

 

Joseph Gelman, socio de Prophet, consultora estratégica de Branding, Marketing e Innovación

 

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